6 Errores gramaticales frecuentes y expresiones habituales incorrectas

Hace relativamente poco tiempo escribí un par de posts en los que te hablaba de los errores ortográficos más típicos que suelo ver y de una serie de pautas para mejorar tu estilo a la hora de redactar.

errores gramaticales expresiones incorrectas

Imagen de Shutterstock - ©Michele Paccione

En este tercer post (y tomando como referencia algunas dudas que me habéis dejado en los comentarios de los dos anteriores) voy a hablarte de una serie de errores gramaticales bastante frecuentes, de esos que dañan la vista cuando los ves.

Y también de varias expresiones de uso habitual que, sin ser conscientes de ello, solemos utilizar mal.

Seguro que, como a mí, te vendrá muy bien recordar una serie de reglas que de niños aprendimos correctamente pero que, de tanto utilizarlas en nuestro lenguaje diario, muchas veces terminamos viciando así que, ¡vamos allá!

Errores gramaticales frecuentes

Como la mayoría de las veces que nos comunicamos lo hacemos a través del lenguaje oral, no caemos en la cuenta de las muchas incorrecciones que cometeríamos si tuviésemos que poner por escrito todo lo que decimos.

Y es que hay cantidad de palabras que, como suenan igual, a veces olvidamos cuál es su grafía correcta. ¡Y hay que ver lo que cambian el sentido de la frase si no las escribimos correctamente!

Te pongo unos ejemplos de algunos de los errores que considero más comunes. 😉

1. Haya / Halla / Aya

A pesar de que, en su origen, los sonidos que representan las grafías ll e y son distintos, en la actualidad estas tres palabras las pronunciamos de la misma forma y eso puede llevarnos, muchas veces, a escribirlas de forma incorrecta.

Veamos cuál es la forma correcta de escritura de cada una de ellas.

a) Haya:

“Haya” puede funcionar como verbo o como sustantivo:

  • Si funciona como verbo, ha de ir seguido del participio del verbo que se esté conjugando (ejemplo: “Puede que tu amigo haya ido al cine”), o puede también ser el verbo de una oración impersonal (ejemplo: “Es posible que haya algo que no sabemos”).
  • En cambio, cuando es un sustantivo, es femenino y designa un tipo de árbol: el haya. (Ejemplo: “Esta tarde hemos plantado un haya en el jardín”).

b) Halla:

“Halla” es la forma correcta de la tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo hallar(se), o la segunda persona (tú) del singular del imperativo del mismo verbo -que significa encontrar(se)-.

Lo vemos claramente en los siguientes ejemplos:

Es increíble, pero siempre halla la solución correcta para cada problema.

En este momento, mi hermano se halla en Roma.

Halla por favor una forma sencilla de explicar lo sucedido.

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c) Aya:

“Aya”, en cambio, es un sustantivo femenino, más utilizado antiguamente que en la actualidad. El aya, típica más bien de casas acomodadas, era la mujer que tradicionalmente se encargaba del cuidado y de la educación de los niños.

Ejemplo: Siempre recordarán a su querida aya, que los cuidaba y les daba todo su cariño.

2. Haber / A ver

Nos encontramos de nuevo ante otro de los errores más comunes en la actualidad, ya que “haber” y “a ver” se pronuncian de la misma forma, aunque debemos tener muy claro cómo distinguirlos adecuadamente en la escritura.

a) Haber:

“Haber” puede ser un verbo o un sustantivo:

  • Como verbo, haber se usa como auxiliar, seguido de un participio, para formar los infinitivos compuestos de la conjugación (ejemplo: “Tiene que haber ocurrido algo para que esté así de contento”). O también puede utilizarse como infinitivo del verbo impersonal, indicando así la existencia de lo que designa el sustantivo al que acompaña (ejemplo: “Parece haber muchas cosas bonitas en esa tienda”).
  • En cambio, cuando funciona como sustantivo, haber es masculino y significa ‘conjunto de bienes o caudales de una persona’. (Ejemplo: “Tiene en su haber un montón de propiedades inmobiliarias”).

b) A ver:

“A ver” es una secuencia que está formada por la preposición a y el infinitivo verbal ver. (Ejemplo: “Voy a ver si ya han llegado los niños a casa”).

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Seguro que todos, en mayor o menor medida, hemos tenido alguna vez nuestra pequeña batalla particular con las formas verbales…

Cuando se utiliza como una expresión fija, tiene distintos significados y usos. Algunos de ellos son:

  • Si lo usamos en tono interrogativo, se utiliza para pedirle a nuestro interlocutor que nos deje ver o comprobar algo. (Ejemplo: -“Si vienes, te enseño lo que te he traído. –¿A ver?).
  • También puede significar interés por saber o conocer algo; normalmente es así cuando va seguida de una interrogación indirecta. (Ejemplo: “A ver si llega el buen tiempo de una vez por todas”).
  • Otro de sus usos es para llamar la atención de nuestro interlocutor, antes de decirle algo (normalmente darle una orden, hacerle una pregunta,…). (Ejemplo: “A ver, ¿vas a venir finalmente a la celebración de mi cumpleaños?”).
  • En ciertas oraciones, su uso equivale a claro o naturalmente, como por ejemplo en: “-¿Has estudiado todas las materias? –¡A ver! Es que si no, no hay forma de aprobar los exámenes”.
  • Si antecede a una oración que empieza por la conjunción si, expresa curiosidad, interés, expectación,… En muchos de estos casos, puede sustituirse por veamos. (Ejemplo: “A ver si me dices de una vez dónde estuviste ayer por la noche”. En este caso podría sustituirse perfectamente por veamos; la frase quedaría así: “Veamos si me dices de una ver dónde estuviste ayer por la noche”).

Expresiones habituales: ¿las decimos bien?

Pues lo cierto es que ¡muchas veces no! Y mira que las escuchamos y las decimos en cantidad de ocasiones a lo largo del día…

Pero es que, como te decía anteriormente, hay expresiones que utilizamos tanto que, sin poder evitarlo, las terminamos “estropeando”.

Te voy a enumerar algunas; las que más suelo escuchar e incluso utilizar en mi día a día.

1. Encabezar las frases correctamente

Estoy segura de que, si alguna vez tienes la oportunidad de verte a ti mismo en un vídeo o de escucharte en una grabación, te darás cuenta de que todos, en mayor o menor medida, tenemos pequeños vicios o muletillas de los que no somos conscientes hasta que nos vemos. A veces incluso nos cuesta reconocernos, pero ¡somos nosotros! y vernos es un estupendo ejercicio de autocrítica para analizarnos e intentar cambiar lo que menos nos guste de nosotros mismos o consideremos que hacemos peor.

Una de las cosas que más me llaman la atención (y que yo misma me he dado cuenta de que lo he hecho alguna vez) es empezar una frase con expresiones como éstas: “En primer lugar, decir que agradecería mucho vuestra participación”; “Por mi parte, confirmar que sí que asistiré a la reunión de esta tarde”…

Estas expresiones (decir que…, confirmar que…) no son correctas. Todos entendemos lo que queremos decir al utilizarlas, pero la verdad es que ni “suenan bien” ni están bien. Deberíamos elaborar un poquito más la frase; prueba simplemente a añadir la palabra cabe (por ejemplo) y ya verás cómo tu discurso queda mucho mejor y, además, estarás hablando con corrección.

En el caso de los ejemplos que he puesto anteriormente, las expresiones correctas serían: “En primer lugar, cabe decir que agradecería mucho vuestra participación”; “Por mi parte, cabe confirmar que sí que asistiré a la reunión de esta tarde”.

¿No te parece que queda mucho mejor así? Y corregirlo es bien sencillo.

2. Utilizar el infinitivo para dar una orden

Otro de los errores más extendidos, tanto a la hora de hablar como de escribir, es utilizar la forma del infinitivo para dar una orden, ya sea a una o a varias personas.

Te lo voy a explicar con ejemplos, que es como mejor se entiende:

  • Si la oración es afirmativa y queremos dar una orden a una persona (o a varias), debemos utilizar las formas del imperativo. Así, es correcto decir, por ejemplo: “Venid a merendar a casa esta tarde”. En cambio, no es correcto utilizar el infinitivo del verbo que estamos utilizando, para dar la orden: “Venir a merendar a casa esta tarde”.
  • Si la oración es negativa, va introducida por la conjunción que o se dirige a un intelocutor al que tratamos de usted, hay que utilizar las formas del subjuntivo para dar la orden. Por ejemplo: “No vayas al cine esta tarde” (oración negativa). / “Te he dicho ya varias veces que vengas aquí” (oración introducida por la conjunción que). / “Escuchen atentamente lo que he venido a decirles” (oración digida a un intelocutor al que tratamos de usted).

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Esta es la teoría general, pero hay una serie de excepciones o peculiaridades, que te expongo a continuación:

  1. El infinitivo puede usarse con valor de imperativo solo cuando va dirigido a una segunda persona (singular o plural) y aparece precedido de la preposión a. Ejemplos: “Chicos, ¡a estudiar!”. Este uso es muy habitual en el lenguaje coloquial, en el que está muy extendido.
  2. Además, cuando nos dirigimos no a un interlocutor concreto, sino a un colectivo indeterminado, también podemos usar el infinitivo con valor exhortativo, para hacer advertencias, recomendaciones, indicar obligaciones, hacer prohibiciones,… Lo vemos claramente en estos ejemplos: “No dejar cerca del alcance de los niños”. / “Circular con precaución”. / “Lavar en frío”. Son estructuras impersonales en las que no se da una orden de forma directa, sino que expresan una recomendación, una orden, un consejo,… En lo ejemplos anteriores, equivaldría a decir: “Se recomienda dejarlo fuera del alcance de los niños”. / “Es aconsejable circular con precaución”. / “Debe lavarse en frío”.
  3. Como peculiaridad, no puedo dejar de mencionar la aceptación de iros como forma de imperativo de segunda persona del plural del verbo irse, aceptada así no hace mucho por la RAE, aunque su forma correcta sigue siendo idos. (Ejemplo: “Iros ya a dormir”). En este caso, como en varios otros, la RAE ha terminado aceptando esta forma, dada la extensión de su uso, incluso entre hablantes cultos.

3. Deber de / deber + infinitivo

Estas dos perífrasis verbales se utilizan indistintamente con bastante frecuencia, quiriendo significar lo mismo cuando, en realidad, lo que expresan es muy diferente en uno y otro caso.

La diferencia está en una sola palabra: la preposición de; que la utilicemos o no, va a determinar un significado u otro. Pero, como siempre, vamos a ver ejemplos para comprenderlo clara y fácilmente:

  1. Deber de + infinitivo: se utiliza para expresar probabilidad o suposición. (Ejemplo: “Luis no ha llegado todavía. Debe de estar aún en la oficina.”).
  2. Deber + infinitivo: se utiliza para expresar obligación o responsabilidad. (Ejemplo: “Debo terminar este trabajo antes de las 12:00 h.”).

Es muy sencillo, así que merece la pena prestar un poco de atención para intentar hacerlo bien ya que, de no hacerlo así, estaríamos cambiando el significado de lo que realmente queremos decir. 😉

4. “Darse cuenta de que…”

Personalmente, creo que ésta es una de las expresiones que más veces se utiliza de forma incorrecta.

Supongo que tendrá que ver también, como en tantos otros “vicios lingüísticos”, con la zona en la que vivamos puesto que, curiosamente, en cada lugar suele tenderse a generalizar el uso de ciertas frases y expresiones que, aunque a algunos “les suenen bien”, son de todo punto incorrectas.

Ésta es una de ellas, la expresión darse cuenta de que… Significa “advertir o percatarse de algo” y el complemento de esta locución verbal ha de ir siempre precedido de la preposición de; omitir esta preposición es incorrecto.

Por lo tanto, no está bien decir: “Me estoy dando cuenta que algo he hecho mal”; lo correcto sería decir: “Me estoy dando cuenta de que algo he hecho mal”.

Conclusión

Imagino que al finalizar la lectura de este post, habrás identificado como propias alguna de las incorrecciones de las que te he hablado.

Si es así ¡te felicito!, porque reconocer los errores de uno mismo es un paso fundamental para mejorar y poner toda nuestra atención en intentar hacer las cosas cada vez mejor.

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Me gustaría haberte podido ayudar a escribir y hablar cada vez un poco mejor; porque nuestro lenguaje es, en gran medida, nuestra carta de presentación. Solo por eso, ¿no crees ya que merece la pena cuidarlo y esforzarnos en utilizarlo bien? Si lo haces así, estoy segura de que causarás una magnífica impresión y de que, además, te entenderán mucho mejor.

Me encantaría contar con tu feedback así que, ¡te espero en los comentarios! 😉

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Acerca del autor: Raquel Rubín

Soy co-fundadora y autora de este blog, al que en una primera etapa me dediqué como hobby y ahora lo hago de manera profesional.

Mi formación es Licenciada en Derecho, pero siempre me han atraído la divulgación y formación. Por éso me he decidido a participar junto a Berto en este proyecto.

En el blog, aparte de ser autora de contenidos, me ocupo también de la gestión y coordinación.


Comentarios

  1. Está claro que hay que tener mucho cuidado al redactar y, cuando se tenga alguna duda, tratar de comprobar la escritura correcta.

    Como comentáis, el uso del infinitivo por imperativo es un error común del que no te sueles percatar muchas veces en la escritura. Por suerte, en la lectura también suele resultar, a mi juicio, en un error menos “de bulto” que otros.

    Un saludo.

    • Hola, Carmelo.

      Eso estaría fenomenal para sacarnos de dudas: consultar siempre cuál es la forma / expresión correcta de lo que queremos transmitir.

      Es cierto que en el lenguaje hablado, especialmente, escuchamos diariamente muchas incorrecciones. En gran parte, por eso considero tan importante tener el hábito de la lectura, por la sabiduría y la riqueza de vocabulario con las que nos podemos enriquecer cuando tenemos entre las manos un buen libro. 😉

      Muchas gracias por tu comentario. Un saludo.
      Raquel

  2. ¡Muy útil el artículo!

    La verdad es que el tema de la ortografía se ha descuidado enormemente con los años y el corrector ortográfico no llega a todas las expresiones.

    Te apunto también un error muy común, el de “echar” y “hechar”.

    • Hola, Enrique.

      ¡Gracias por tu comentario! Así, es, lamentablemente… Debemos concienciarnos del problema y entre todos, tratar de aportar nuestro pequeño granito de arena para conservar nuestro lenguaje. Si todos ponemos empeño en ello, seguro que consigueremos un idioma más puro, cuidado y culto.

      Tomo nota de tu aportación. 😉

      Un saludo.
      Raquel

  3. ¡Leí todo el artículo! Excelente.

    Mientras lo leía recordaba lo que me enseñaron: para escribir bien primero hay que leer, pero luego también escribir.

    Después de todo: la práctica hace al maestro.

    ¡Saludos desde Caracas!

    • Hola, Luis.

      Gracias por tu comentario. Creo que de una buena lectura podemos sacar mucho provecho: cultura, un buen conocimiento del idioma,… Y después, ¡hay que ponerlo en práctica, claro está!

      Ojalá todos vayamos mentalizándonos poco a poco de la importancia que tiene un idioma cuidado, tanto escrito como hablado. 😉

      Un saludo.
      Raquel

  4. Me encanta lo que haces.

    Una solicitud, a ver si te hacen caso: una explicación que cada vez es más necesaria es el uso de “escuchar” frente a “oir”. Estoy harta de oir en la radio/TV “¿se me escucha?”; “no se le escucha bien, más tarde volveremos a intentarlo”.

    • Hola, Mónica.

      ¡Muchas gracias! 🙂

      Pues sí, es verdad; “oir” y “escuchar” tienen matices claramente diferentes y, en cambio, son muchas las ocasiones en las que se emplean indistintamente. Tomo nota de tu sugerencia para futuros posts.

      Te agradezco la observación que has hecho. Un saludo.
      Raquel

  5. Hola, Raquel.

    Me encantan este tipo de posts. Creo que tendría que haber mucho más contenido de este estilo, para evitar el deterioro que está sufriendo nuestro maravilloso idioma.

    ¡Muchas gracias por el contenido!

    • Hola, Ana.

      ¡Cuánto me alegro! Comparto totalmente tu opinión. Si escribiendo estos contenidos puedo hacer una pequeña aportación para contribuir a conservar la esencia de nuestro idioma, ¡me resulta realmente gratificante!

      Siempre he dicho que creo que la forma en la expresamos lo que queremos decir es tan importante como lo que realmente queremos transmitir. Por lo tanto, ¡cuidemos nuestro lenguaje!

      Muchas gracias por tu comentario. Un saludo.
      Raquel

  6. Hola.

    Tienes mucha razón. El uso de las nuevas tecnologías ha hecho que muchas personas asuman errores gramaticales típicos de mensajes de texto tipo WhatsApp con abreviaturas, o con el uso de K por C , etc.

    Hemos de recuperar la escritura clásica.

    Un saludo.

    • Hola, Pascual.

      Sí, estoy totalmente de acuerdo contigo. Y lo cierto es que no entiendo ese afán en inventarse abreviaturas y en cambiar unas letras por otras. El problema que le veo a esto es, como ya he comentado en otras ocasiones, que de tanto escribir mal ciertas palabras y expresiones, al final hasta dudamos de cuál es su grafía correcta. Una pena…

      Todos debemos hacer un esfuerzo por tratar de escribir y hablar siempre de forma correcta.

      Gracias por tu comentario. Un saludo.
      Raquel

      • Recuerdo que a mi hija (ahora tiene 24 años), cuando era pequeña, le solíamos decir: “Podrás hablar mal cuando sepas hablar perfectamente”.

        Con ello quiero decir que las formulaciones que se emplean en mensajerías como WhatsApp no son tan graves si detrás hay un manejo perfecto del idioma. A veces simplemente permiten ganar tiempo…

        • Hola, Frederic.

          Agradezco y respecto tu comentario, aunque personalmente pienso que, si conocemos bien un idioma, si lo sabemos escribir y lo hablamos correctamente, ¿qué sentido tiene hacerlo mal? El problema que le veo es que, a fuerza de ver las cosas mal escritas, puede que terminemos creyendo que ésa es su grafía correcta o, al menos, que lleguemos a dudarlo.

          Otra cosa, quizás, son las abreviaturas, que nos permiten, como bien dices, ganar tiempo al poder escribir más rápido. Pero también hay que saber utilizarlas bien. 😉

          Un saludo y gracias de nuevo por compartir tu opinión.
          Raquel

  7. Muy útil y bien explicados los distintos usos.

    Me lo he guardado en “Favoritos” por si alguna vez se me olvida porque a veces, por ejemplo, con “haya” o “halla” he tenido dudas, pero creo que ya lo tengo claro. 🙂

    Un saludo.

  8. Nivia Marrero dice:

    ¡Excelente post, para todos a los que nos encanta hablar bien nuestro riquísimo idioma!

    Da pena ver cómo escriben y hablan tan mal nuestra lengua.

    Gracias, Raquel, por tus observaciones.

    • Hola, Nivia.

      Gracias a ti por tus observaciones. Sí que es cierto que, muchas veces, oir y ver escritas ciertas cosas, hace daño tanto al oído como a la vista.

      Por eso creo firmemente que merece la pena esforzarnos en cuidar y utilizar bien nuestro idioma.

      Un saludo.
      Raquel

  9. Aunque tuve una muy buena educación oral y gramatical, es muy bueno también refrescar la memoria sobre las “muletillas” que menciona Raquel.

    De mucha utilidad y claridad en las exposiciones.

    Gracias, Raquel.

    • Hola, Gustavo.

      ¡Gracias a ti! Me siento identificada contigo, puesto que yo también me jacto de haber tenido un excepcional maestro que me enseñó a querer y a cuidar nuestro idioma. Gracias a él y a su maravillosa manera de enseñar, disfruto muchísimo escribiendo este tipo de posts, con los que trato de que todos nos concienciemos de hasta qué punto es importante “tratar bien” nuestro lenguaje.

      Un saludo.
      Raquel

  10. Muy buena la explicación para difundirla entre los que insisten en sus errores.

    Gracias.

    • Hola, Susana.

      ¡A ti! La verdad es que yo agradezco enormemente que me corrijan lo que no hago bien; creo que reconocer nuestros fallos nos ayuda a ser humildes y a tratar siempre de superarnos.

      Y es que la vida misma es un continuo proceso de aprendizaje…

      Un saludo.
      Raquel

  11. Gracias, Raquel, por tus tips gramaticales.

    Me he dado cuenta de que estaba cometiendo errores en algunas frases, al omitir la preposición “de” en algunos textos. Muy valiosa tu información.

    Aparte de ello, como escribo cuentos, siempre ando en la búsqueda de cómo expresar escrita la acción de reir; me explico: leo a veces “jajaja”, otras veces: “jaja, ja” y también “ja, ja, ja”. No sé cuál es la correcta y en mis libros opté por esta última, pero me encantaría que pudieses ayudarme a despejar esta duda.

    En la literatura común, dicen: se rió a carcajadas, por ejemplo, pero no no escriben el “ja, ja”. Mientras que en los cuentos me resulta más adecuado poner esta expresión de “ja, ja”, para una mejor comprensión de lectura en los niños.

    Saludos y gracias de antemano.

    • Hola, Sol.

      Pues me ha parecido muy interesante tu comentario; ¡gracias!

      Como respuesta, te comento que la forma correcta de escritura para la onomatopeya de la risa es así: “ja, ja, ja” (sin tildes y con comas). Como puedes ver, ¡hasta en la risa tenemos que cuidar la ortografía!

      Y es cierto, yo también he visto “risas escritas” de múltiples maneras, algunas realmente chocantes.

      Sigue adelante con la maravillosa tarea de escribir cuentos y llena sus páginas de sonrisas. 😉

      Un saludo.
      Raquel

  12. Hola, Raquel.

    En verdad me fueron muy útiles tus consejos y orientaciones.

    Gracias por ello.

  13. Excelente artículo.

    Pude identificar algunos errores que estuve cometiendo sin darme cuenta.

    Sin duda alguna, el idioma español es complejo, pero estamos en la obligación de seguir las reglas y emplearlo de forma correcta, para no desmejorarlo.

    • Hola, Aixer.

      Sí, es verdad. Y lo peor es que, de tanto escribir y hablar mal, muchas veces terminamos creyendo que lo estamos haciendo bien… Y nos mostramos incrédulos cuando nos dicen cuál es la forma correcta.

      Pero bueno, es de sabios reconocer los propios errores e intentar rectificar … 🙂

      Muchas gracias por tu comentario y un saludo.
      Raquel

  14. Gracias, muy instructivo.

    Personalmente creo que hay mucha confusión respecto del uso de: “de” o no, por ejemplo: “estoy convencido de que va a llover” o “estoy convencido que va a llover”; “asegurarte de que no vuelva a pasar” o “asegurarte que no vuelva a pasar”; “en vista de que nadie responde…” o “en vista que nadie responde…”.

    Muchas veces eso me confunde. Tal vez podrías aclararlo en otro post, si eres tan amable.

    Gracias. Emilio

    • Hola, Emilio.

      ¡Ay, el “dequeísmo”! ¡Qué extendido está su uso y qué mal me suena…!

      Igual que el “laísmo, leísmo, loísmo”… Además, en ciertas zonas, su uso es muy generalizado y está muy arraigado ya entre la gran parte de los hablantes.

      Te agradezco mucho tu comentario y tu sugerencia, de la que ya he tomado nota para un futuro post. 😉

      Te mando un saludo.
      Raquel

  15. ¡Muchas gracias!

    Un repaso muy fresco para esas palabras que viven atascadas en la mente de muchos.

    Sobre todo con esta manía de cortar las palabras por culpa de los mensajes de texto, que ya parecen telegramas de texto.

    • Hola, Patty.

      Sí, ya lo creo… Y con las prisas que llevamos siempre, ¡hay que ver cómo se machaca el lenguaje en los SMS, los mensajes de WhatsApp…! Es verdad que muchas veces se parecen a los antiguos telegramas.

      Muchas gracias por tu aportación. Un saludo.
      Raquel

  16. Leybys Barrientos dice:

    Excelente el contenido de este artículo; nos permite ampliar y mejorar nuestras herramientas al momento de expresarnos, ya sea de forma oral o escrita.

    Gracias.

    • Hola, Leybys.

      ¡Muchas gracias! 🙂 Creo a todos nos pasa que, vivimos tan deprisa, que muchas veces nos atropellamos con todo, incluso con el lenguaje. Y así, vamos “viciando” sin querer nuestra herramienta de comunicación más preciada: el lenguaje.

      Por eso pienso que merece la pena pararnos a reflexionar sobre ciertas cosas que decimos y escribimos mal. ¡Ahora tenemos que esforzarnos por corregirlas!

      Un abrazo.
      Raquel

  17. Gracias por este pequeño recordatorio; no viene mal refrescar la memoria, aunque como guiri atento a cómo se usa el idioma, creo que no cometo ninguno de los errores aquí mencionados (pero sí otros, seguro).

    No hace mucho, me encontré por casualidad con una tribuna de opinión escrita por Julia Navarro en no sé qué medio. Usaba mal la combinación “deber de”. Un pequeño error lo comete cualquiera, hasta una periodista/escritora como ella puede caer en la trampa, pero al leer más artículos con su firma, vi que lo repetía una y otra vez. Así que me metí en su web y le escribí, abierto al debate porque como francés, igual había algunos matices que yo no manejaba bien, pero comprobé posteriormente con la ayuda de una amiga que habla y escribe como nadie, que yo tenía razón.

    Pues la Sra. Navarro ni se dignó en contestar, ¿se sentiría ofendida? Espero que por lo menos haya rectificado…

    • Hola, Frederic.

      En primer lugar, muchas gracias por tu comentario. Creo que en tu caso, al no ser español, pones especial atención en aprender bien nuestro idioma y tratas de no cometer errores. ¡Bravo por ello!

      En cuanto a la perífrasis “deber de…”, lo cierto es que está muy extendido su uso incorrecto; lamentablemente, de tanto oirlo mal, a muchas personas les termina sonando bien… Y creo que eso hace que sea mucho más difícil todavía corregirlo.

      Quizás Julia Navarro no pueda responder personalmente a todos sus correos; no lo sé, la verdad. Pero bien advertido está y, si lo corrige, ¡pues estupendo!

      Un abrazo.
      Raquel

  18. Hola, Raquel.

    Estos errores son más habituales de lo que deberían y lo peor de todo es que no son algo puntual sino que, en la mayoría de las ocasiones, se producen por desconocimiento.

    Si leyéramos un poco más, escribiríamos un poco mejor. 🙂

    • Hola, Pablo.

      Estoy totalmente de acuerdo contigo. Cuanto más leemos, más aprendemos (de todo, en general) y más cuenta nos damos de todo lo que nos queda por aprender y conocer.

      Con mi post espero haber podido ayudar un poquito a caer en la cuenta de tantas cosas que decimos mal y, por supuesto, a corregirlas.

      Te agradezco mucho tu comentario. Un saludo.
      Raquel

  19. Gracias, Raquel.

    Todos tus posts son estupendos y ¡muy útiles!

  20. Estupenda entrada, Raquel…

    Siempre viene bien recordar la gramática que tanto maltratamos en redes sociales y programas de mensajería.

    Yo, por mi parte, he de reconocer que el uso del infinitivo es mi “tendón de Aquiles”; me cuesta horrores expresarme con el imperativo.

    Saludos.

    • Hola, Diego.

      Sí, es cierto. 😉 Maltratamos el lenguaje muchas veces sin darnos cuenta, en nuestro día a día. Y bueno, la escritura en redes sociales, WhatsApp,… ¡ya ni te cuento! Muchos, por escribir deprisa, imagino, comentan faltas de ortografía, se inventan abreviaturas, no utilizan mayúsculas,…

      Y cuanto más extendido está un vicio, más complicado resulta reconocer que lo hacemos mal y, por ende, corregirlo. En concreto, el uso infinitivo como imperativo (que tú mencionas) creo que es uno de los errores que más escucho a diario.

      Muchas gracias por tu comentario. Un saludo.
      Raquel

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